CIRUGÍA DEL LABIO LEPORINO

El labio leporino es un defecto congénito que requiere tratamiento específico, que incluye cirugía y cuidados especiales con la alimentación, dentición, audición y con el lenguaje y el habla del bebé o el niño...

 

Se trata de una super especialización a la que muy pocos cirujanos acceden.
Por formación he tenido la suerte de colaborar con los mejores cirujanos en esta superespecialidad como son los Dres Tresserras, Ortiz-Monasterio, Triaca, etcétera.
La cirugía en época neonatal, como en época adulta de aquellos casos mal resueltos en la infancia, es de los retos más exigentes para el cirujano.
Mejorar el habla en pacientes con fisura palatina, normalizar labio y nariz, normalizar estructura facial y la sonrisa, requieren conocimientos profundos de la cara y de la dentición, que es la base de la especialidad de cirugía maxilofacial.
Otras especialidades no pueden abordar el problema en su globalidad. Si usted tiene estigmas de labio y paladar fisurado consúltenos y le diremos si se puede mejorar su resultado.

Los pacientes que nacen con  labio y/o paladar fisurado, a pesar de su corrección temprana presentan a lo largo de su crecimiento, estigmas de su deformidad, que pueden ser corregidas. Estas son:

Defectos del habla: Principalmente voz nasal, que podemos mejorar y corregir por medio de cirugía y foniatría.
Defectos del reborde alveolar: Son defectos óseos  a nivel de la fosa canina del maxilar superior, que hacen que la base de la nariz de ese lado esté mas hundida.
Pueden ir asociados a no  erupcionar el canino quedando un defecto en la dentición. Pueden ser corregido mediante cirugía.
Defectos en el labio superior: En aquellos casos que la reparación primaria no ha sido todo lo satisfactoria posible, tanto la función como la estética del labio están afectadas.
Déficit del crecimiento del maxilar superior: En pacientes operados de fisura palatina, la cicatriz impide un normal desarrollo del maxilar superior quedando una cara con aspecto de mandíbula  muy proyectada y  sensación de labio superior corto.
Su corrección es posible tras una correcta planificación y posterior cirugía.
Defectos en el crecimiento nasal: Estos pacientes  a medida que van creciendo presentan una alteración en la forma de la nariz causada por un crecimiento alterado.
Su corrección es de los retos mas difíciles y que precisan un manejo y conocimiento de esta malformación.
En la actualidad abordamos el problema  reabriendo todas las estructuras y recolocándolas en la posición que debían estar,  normalizando nariz y labio en una sola sesión.
Si la fonación es inadecuada rehacemos en el mismo acto el paladar  y dotar  así de una buena fonación al paciente evitando la voz  nasal. La idea es  limitar el numero de intervenciones obteniendo el mejor resultado posible.
 
El doctor Antonio Vazquez cirujano maxilofacial especialista en cirugía de labio leporino y fisura palatina interviene a pacientes de todo el territorio español:

¿Qué significa tener labio leporino y que se puede hacer?

 

El labio leporino es una malformación congénita, ¿Qué significa esto?  En la formación de las estructuras periolares en los fetos, hay veces que estas estructuras no se acaban de cerrar, y entonces nacen niños que tienen una deformidad sobre todo en el labio superior, en el cual el labio es incompleto. Esto viene asociado a alteraciones en la formación de la nariz, y en muchos casos también asociados en alvéolo dental, o en el paladar, provocando lo que se llama una fisura palatina.

  • En ciertas razas hay un tema endogámico, un tema genético, sin embargo en nuestra sociedad la causa realmente se desconoce. Sabemos que uno de cada vente mil embarazos pueden dar esta alteración. Desgraciadamente muchas mujeres abortan por este tema, pensando que es una mal formación que no se puede resolver. Actualmente con las técnicas que disponemos, son niños que con muy pocas intervenciones se puede hacer que tengan un aspecto normal y una función normal, siendo una pena que se aborten en estos fetos.
  • Principalmente el labio leporino se manifiesta en un labio superior que tiene como una ventana, esto está provocado por un músculo, que en teoría debería rodear la cavidad bucal que no acaba de cerrarse. A su vez esta ventana altera también la formación de la fosa nasal. En el caso de que el labio este asociado también a una deformidad alveolar, al ver la boca del niño observaremos como el alvéolo no está unido, y en el caso de estar asociados a alteraciones en el paladar, tanto duro como blando, veremos como toda la parte del cielo de la boca esta directamente en conexión con las fosas nasales.
  • Hay un porcentaje mínimo de niños que nacen con labio leporino, que pueden ir asociados a alteraciones sindroúnicas con otro tipo de manifestaciones, pero esto son la minoría. La mayoría de niños que tienen esta alteración son niños absolutamente normales, el problema es que debido a no tener una posibilidad de solución en el labio, y en el caso de tener una solución a una fisura palatina que en primer momento tienen problemas de alimentación, no pueden lactar correctamente. Es por lo que se les suele poner un pequeño aparatito o tetinas para poderles alimentar hasta que comiencen las primeras intervenciones de corrección. Posteriormente una vez que se van corrigiendo estos primeros problemas el niño se va desarrollando correctamente pero siempre que se sigan los diferentes pasos terapéuticos.
  • La cirugía del labio leporino depende principalmente de cuando se haya practicado. Las cirugías hechas antiguamente, la corrección del labio se hacía de manera incorrecta, eses pacientes se quedaban con unas secuelas, y son los que tratamos ahora. Son las secuelas de defectos tanto nasales como defectos de plastias que se han realizado de manera incompleta en el labio. En la actualidad los niños se tratan correctamente y la plata labial se asocia a una rinoplastia, lo que se llama técnica de macuns, con lo cual el niño sale perfectamente reconstruido tanto de la nariz, como del labio.
  • La fisura palatina va asociada a labio leporino. En este caso hay que hacer dos intervenciones:
    • una la del paladar blando antes de que el niño empiece a hablar, y
    • posteriormente antes de los tres cuatro años cerramos el paladar duro, para permitir un crecimiento normal del maxilar

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